La Empresa Familiar


Crear o mantener un negocio es de por sí una tarea difícil, pero cuando la empresa es de familiares, las cosas se complican aún más.

Sobrevivir la segunda generación de una empresa familiar es todo un desafío, pero sobrevivir a la tercera generación es casi imposible, ya que se estima que el 30% de las empresas familiares sobreviven hasta la segunda generación y apenas cerca del 13% llega hasta la tercera generación.

Actualmente las empresas familiares son las favoritas a la hora de constituir sociedad, ocupando un porcentaje a nivel mundial de 80%. Sin embargo, pese a su favoritismo, éstas no dejan de significar también retos y desafíos para llevar a cabo una buena gestión empresarial.

La empresa familiar, por su naturaleza, presenta ciertos retos únicos que no se presentan en empresas de otra naturaleza. Entre ellos:


  • Cómo separar la relación familiar de la de negocios.
  • Cómo mantener las relaciones sanas en la segunda y subsiguientes generaciones.
  • Cómo planificar la sucesión y la repartición accionaria.

La sucesión de los bienes familiares debe ser vista con antelación. El más capacitado de los miembros, es quien debería asumir el liderazgo de la empresa, siempre y cuando sea aprobado por todos los accionistas.

Es necesario que en el seno de esta empresa exista una buena comunicación y total transparencia en la concentración de la fuerza económica, se distribuyan los bienes de forma adecuada, se cumplan los respectivos requisitos legales para preservar la identidad de la empresa, se defina de forma clara y justa la separación de los inversionistas, se den a conocer los resultados y toma de decisiones entre todos los miembros y se definan las estrategias de sucesión para las siguientes generaciones.

Normalmente cuando las empresas familiares fracasan es porque el fundador salió de la empresa y no estuvo bien planeada y  ejecutada la sucesión. O también porque hay un mal manejo de recursos y no hay claridad. También, por ejemplo, cuando se gastan indiscriminadamente los ingresos sin orden o regla.

Igualmente llama la atención que más de la mitad de las empresas familiares no esté consciente o preparado y no tenga un plan de sucesión.

En las empresas familiares los negocios sí son personales y representan un reto mayor de gestión. Aunque una buena planeación, un liderazgo bien encaminado, el trabajo en equipo, y un asesoramiento legal eficaz y oportuno son la respuesta para lograr sobrevivir en un mundo comercial tan competitivo como el actual.