Diferencia Entre Contrato Laboral y Contrato de Prestación de Servicios


En muchos casos se crea una gran confusión entre los contratos de prestación y los contratos laborales, respecto a los efectos legales que generan dichas relaciones contractuales.

Cuando se configura una relación de dependencia laboral, la prestación de ser vicios se materializa e instrumenta mediante el denominado contrato de trabajo regulado por la Ley General del Trabajo. En este contrato, una de las partes –el patrono, empresario o empleador- otorga remuneración a cambio de servicios, bajo su dependencia o dirección, de la actividad subordinada de la otra parte denominada el trabajador.

Mientras que cuando la prestación de servicios se desarrolla en condiciones no laborales, la regulación aplicable corresponde al ámbito de aplicación del Derecho privado, concretamente, la regulación aplicable al contrato de obra bajo la modalidad de prestación de ser vicios, tipificado por el artículo 932 del Código civil boliviano.

Cuando la relación jurídica incluye elementos característicos de la relación laboral, el trabajador gozará de todos los derechos reconocidos por la Ley General del Trabajo y la empresa empleadora tendrá la obligación de asumir estas cargas, de lo contrario, quedará expuesta a demandas laborales y sanciones administrativas por infracción de leyes sociales.

En muchos casos los empleadores tratan de disfrazar la relación contractual haciéndola pasar por ser de prestación de servicios para así poder evadir sus responsabilidades, sin embargo, aunque se le ponga el nombre de prestación de servicios o cualquier otro al contrato, si cumple con las características de un contrato laboral, éste será tomado como tal.

La subordinación y dependencia se destacan como elementos diferenciadores y característicos de la relación laboral, su importancia a tiempo de calificar un contrato como verdadera prestación de servicios independientes y los cuidados que tendrá que tener la empresa moderna cuando decida utilizar la vía de la externalización para no caer en el denominado fraude laboral.

Sin embargo, la legislación laboral no es clara respecto al significado de estas características, más aún en situaciones de ser vicios prestados en circunstancias como las que se desarrolla dentro de la empresa moderna. Por ello, conviene realizar algunas precisiones respecto a la subordinación y la dependencia como elementos característicos de la relación laboral.

La subordinación y la dependencia son como dos caras de una misma moneda: la relación empleador – trabajador. En la relación laboral el empleador adquiere dominio y dirección de la fuerza física o mental de su trabajador, lo sujeta a su autoridad, lo hace su dependiente y se responsabiliza por sus actos. En el mismo contexto, el trabajador queda subordinado a la dirección del empleador durante la jornada de trabajo, realizando las actividades que el empleador le instruye. Es decir, la subordinación es el poder de dirección que ejerce el empleador sobre el empleado que se deriva en el estado de limitación de la autonomía del trabajador, al cual se encuentra sometido en sus prestaciones por razón de su contrato y que origina la potestad del empleador para dirigir la actividad del trabajador, quien es su dependiente a efectos de obtener mayor rendimiento o productividad de la empresa bajo la dirección que él ejerce.

Por ello, a tiempo de diferenciar e identificar la existencia de una relación de dependencia laboral habrá que observar algunos otros aspectos, tales como:


  • La condición jurídica del prestador del ser vicio.
  • Si es una persona natural, un profesional o una organización empresarial.
  • Si el ser vicio recae sobre una función propia o permanente de la empresa contratante. Es decir, si es una actividad del giro (negocio) principal del contratante.
  • Si el prestador del ser vicio desarrolla un know how propio, o si desarrolla sus funciones bajo el sistema de gestión, técnicas y procedimientos del contratante.
  • Si el contratante ordena y dirige el tiempo y las actividades del prestador del ser vicio.
  • Si el contratante controla la asistencia y el efectivo cumplimiento de la jornada de trabajo.
  • Si existe dependencia económica. Es decir, si todos los ingresos del prestador del ser vicio lo recibe de su contratante.
  • Si existe exclusividad a favor del contratante.
  • Si la prestación del ser vicio se lo realiza con carácter personal, o si por el contrario, el prestador del ser vicio tiene facultades de delegarlo a un dependiente de él.
  • Si el servicio se lo desarrolla dentro o fuera de las instalaciones del contratante.
  • La forma de pago. Si el prestador del servicio emite factura.

En la valoración de estos aspectos conviene tener presente el efecto del denominado principio de la primacía de la realidad recogido expresamente por el artículo 2 del Decreto Supremo 23570 de 26 de julio del 1993, en el que se aclara que cualquier persona natural que preste servicios, en cuya relación concurran las características esenciales de la relación laboral se encuentran dentro del ámbito de aplicación de la LGT y goza de todos los derechos reconocidos en ella, sea cual fuere el rubro o actividad que se realice, así como la forma expresa del contrato o de la contratación verbal si fuera el caso.